Fotoprotectores faciales y corporales, solares pediátricos, aftersun y productos relacionados con exposición solar.
La protección solar es una de las mejores formas de cuidar la piel del sol: ayuda a prevenir las quemaduras solares y el envejecimiento prematuro, y forma parte de las medidas para reducir el daño que la radiación va dejando con los años. Como cosmético, un buen protector filtra parte de la radiación UVB (la que mide el SPF) y UVA. La clave está en elegir el SPF y la textura adecuados a tu piel y, sobre todo, en aplicar suficiente cantidad y reaplicar a lo largo del día.
Ningún producto coincide con estos filtros.
Quitar filtrosEl SPF (factor de protección solar) indica la protección frente a la radiación UVB, la principal responsable de las quemaduras. Para el día a día en verano y para pieles claras o sensibles, lo más recomendable es un SPF 50 o 50+; un SPF 30 (protección alta) puede valer para exposiciones cortas, pero en playa, montaña o jornadas largas al aire libre conviene siempre el máximo.
Fíjate en que la etiqueta indique protección UVA (el sello UVA dentro de un círculo): los rayos UVA penetran más profundo y se asocian al envejecimiento de la piel y a las manchas. Un buen solar debe ser de amplio espectro, es decir, proteger frente a UVB y UVA. Recuerda que ningún protector bloquea el 100 % de la radiación, así que combínalo siempre con sombra y ropa.
El solar facial está pensado para la piel del rostro: texturas más ligeras, acabados sin brillos o con color, y compatibles con tu rutina y el maquillaje. El corporal cubre superficies grandes con formatos cómodos (leche, spray, gel). Lo ideal es no usar el del cuerpo en la cara si esta es sensible o tiende a granitos.
El filtro mineral (óxido de zinc, dióxido de titanio) actúa formando una pantalla sobre la piel, suele tolerarse muy bien y es una buena opción para pieles sensibles, reactivas y para los más pequeños. El filtro químico (orgánico) ofrece texturas más fluidas y ligeras, cómodas para el día a día. Muchos solares combinan ambos para unir tolerancia y buena cosmeticidad.
No basta con ponerlo una vez por la mañana. Conviene reaplicar cada 2 horas y siempre después de bañarse, sudar mucho o secarse con la toalla, aunque el producto sea resistente al agua.
Y aplica cantidad suficiente: para el rostro, unos dos dedos de producto; para el cuerpo, el equivalente a un vasito repartido por todas las zonas. Quedarse corto reduce mucho la protección real que ofrece el SPF, ya que el factor se mide aplicando una capa generosa.
| Forma | Ideal para | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| FormaFacial SPF 50+ | Ideal paraRostro a diario | A tener en cuentaTexturas ligeras, con o sin color. Reaplica también en la cara durante el día. |
| FormaMineral (físico) | Ideal paraPiel sensible, reactiva, bebés y niños | A tener en cuentaÓxido de zinc/dióxido de titanio. Muy tolerado; puede dejar un leve velo blanco. |
| FormaOil-free / toque seco | Ideal paraPiel grasa y con tendencia a granitos | A tener en cuentaAcabado mate, no comedogénico. Evita brillos y sensación pegajosa. |
| FormaCorporal (leche o spray) | Ideal paraCuerpo y exposiciones largas | A tener en cuentaCómodo para superficies grandes. Asegúrate de cubrir bien y reaplicar. |
| FormaCon color / fotoprotección extra | Ideal paraTono apagado y zonas con manchas | A tener en cuentaPigmentos que aportan cobertura y ayudan a proteger también de la luz visible. |
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Contenido divulgativo, no sustituye el consejo de tu médico o farmacéutico. Ninguna crema reemplaza a las demás medidas de protección: evita el sol en las horas centrales del día, usa sombra, gorra y gafas, y no expongas al sol directo a los bebés. Si tienes la piel muy reactiva, lunares o manchas que cambian de aspecto, tomas medicación que pueda producir fotosensibilidad o usas retinol o ácidos, y también durante el embarazo o la lactancia si tienes dudas, consúltanos para elegir tu fotoprotección.