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temporada

Astenia primaveral: por qué llega el cansancio con la primavera y cómo afrontarlo

11 jun 2026

Con la llegada del buen tiempo, muchas personas notan más cansancio, sueño y falta de ganas en lugar de energía. Te explicamos qué hay detrás de la astenia primaveral y cómo afrontarla.

Llega el buen tiempo, los días se alargan y, paradójicamente, te sientes sin fuerzas. Más sueño durante el día, dificultad para concentrarte, desgana y una sensación general de "no llego a nada". Si te suena, probablemente estés notando la astenia primaveral, un cansancio pasajero muy comentado cada año en el mostrador de la farmacia. Aquí no vamos a repetir el típico "vitaminas para el cansancio en general", sino a entender por qué aparece justo al cambiar de estación y qué hacer de forma concreta.

Qué es exactamente la astenia primaveral

La astenia es, simplemente, una sensación de cansancio o falta de energía que va más allá de estar puntualmente fatigado. La llamada astenia primaveral es un cuadro leve y temporal que algunas personas asocian a las primeras semanas de primavera, cuando el cuerpo se está readaptando al cambio de estación.

Conviene matizar algo importante: no es una enfermedad ni un diagnóstico médico como tal, sino un conjunto de síntomas inespecíficos que suelen durar pocos días o un par de semanas. Los más habituales son:

  • Cansancio y somnolencia diurna pese a haber dormido.
  • Falta de motivación o de concentración.
  • Irritabilidad o ánimo algo más bajo.
  • Sensación de "ir a medio gas".

Por qué aparece el cansancio al cambiar de estación

En primavera cambian varias cosas a la vez, y el organismo necesita un tiempo para reajustarse:

  • Más horas de luz. El alargamiento del día influye en nuestros ritmos internos y en la regulación natural del sueño y la vigilia. Hasta que el cuerpo se reajusta, podemos sentirnos descolocados.
  • Cambio horario. El paso a la hora de verano nos "roba" una hora y altera durante unos días los horarios de sueño y comidas.
  • Subida de temperaturas. El calor incipiente puede hacernos sentir más aletargados.
  • Más actividad social. Tendemos a salir más, acostarnos más tarde y dormir menos, lo que acentúa el cansancio.

La buena noticia es que, al ser una adaptación, suele resolverse sola en poco tiempo. El objetivo no es "curar" nada, sino acompañar a tu cuerpo en esa transición.

Cómo afrontarla: empieza por los hábitos

Antes de pensar en suplementos, lo que más impacto tiene son las rutinas. Estas son las palancas con mejor evidencia:

  • Cuida el sueño. Intenta mantener horarios regulares para acostarte y levantarte, incluso el fin de semana. Si te cuesta reajustar el reloj interno tras el cambio horario, puede ayudarte revisar tu rutina de descanso y la exposición a la luz por la mañana.
  • Muévete cada día. La actividad física moderada y la luz natural son grandes aliadas de la energía y el ánimo.
  • Come de forma equilibrada. Prioriza frutas, verduras de temporada, legumbres y fuentes de proteína; reparte la comida a lo largo del día y evita atracones.
  • Hidrátate y modera la cafeína y el alcohol, sobre todo a última hora.

El papel de magnesio, hierro y vitaminas

Cuando la alimentación es variada, no suelen hacer falta suplementos. Pero en periodos de más estrés o cansancio, ciertos nutrientes tienen un papel reconocido por la EFSA:

  • Magnesio. Contribuye a reducir el cansancio y la fatiga y al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos. Es de los más demandados en estas semanas; puedes ver las opciones de magnesio y elegir el formato que mejor te encaje, siguiendo siempre las dosis indicadas en la etiqueta.
  • Hierro, solo si hay déficit. El hierro contribuye a la reducción del cansancio y la fatiga y a un metabolismo energético normal, pero suplementarlo sin necesidad no es recomendable y puede tener efectos adversos. Si sospechas un déficit (cansancio marcado, palidez, caída de cabello), lo correcto es una analítica antes de empezar con hierro.
  • Vitamina D. Tras el invierno es frecuente tener niveles bajos. La vitamina D contribuye al funcionamiento normal de los músculos y del sistema inmunitario; lo ideal es valorar tus niveles con tu médico antes de suplementar.

Otras vitaminas del grupo B y la vitamina C también contribuyen al metabolismo energético normal y a reducir el cansancio, y suelen cubrirse bien con una dieta equilibrada. Si lo que buscas es reforzar el sistema inmunitario en el cambio de estación, puedes echar un vistazo a la categoría de defensas.

Cuándo conviene consultar

La astenia primaveral es leve y pasajera. Si el cansancio es intenso, dura más de dos o tres semanas, o se acompaña de otros síntomas (fiebre, pérdida de peso, fatiga que no mejora con el descanso), no lo atribuyas sin más a la estación: conviene una valoración médica para descartar otras causas.

Ten precaución especial durante el embarazo y la lactancia, en niños y si tomas medicación, ya que algunos suplementos pueden interferir; consulta antes de empezar.

¿Quieres empezar por la opción más respaldada para el cansancio del día a día? Echa un vistazo a nuestra selección de magnesio y elige con calma. Y ante cualquier duda sobre dosis, formato o interacciones, consúltanos en la farmacia o pregunta a tu médico: te ayudamos a acertar.